Las emociones son grandes aliadas, trabajan a nuestro servicio, dándonos pistas de cómo caminar en la vida conforme a nuestro sentir, pero cuando no las gestionamos adecuadamente pueden desbordarse y hacernos daño a nosotros mismos o a otros. En esas ocasiones en las que hemos perdido el control,  estamos a punto de hacerlo o cuando sentimos que nuestra energía es muy densa y negativa, te puede venir bien aplicar cualquiera de estos 8 tips para cambiar tu energía. ¡Toma nota!

 

1. Anclarse a la Tierra

Esta es una técnica de visualización muy sencilla pero tremendamente eficaz. Es tan fácil que podrás hacerlo en cualquier sitio donde lo necesites, en la oficina, en el metro, en esos momentos en los que nos sentimos superados. Puedes hacerlo de pie o sentada.

Cierra tus ojos y siente como de las plantas de tus pies salen unas raíces que crecen y se van introduciendo en la Tierra cada vez más profundo. Mantén esta visualización hasta que sientas que estás bien anclada a la Tierra. Entonces imagina que toda esa negatividad, ira,  tristeza, frustración que sientes salen por tus raíces y se adentran en la Tierra, que es capaz de transmutarlas en una energía positiva y amorosa que retorna por las raíces hasta a ti.  Agradece a la Tierra.

 

2. Abrir tus archivos Akáhicos

Cuando algún acontecimiento de nuestra vida nos ha hecho perder el equilibrio y nos hemos metido de lleno en la emoción, una buena práctica si sabes trabajar con tus Registros Akáshicos es abrirlos. Eso sí, antes de hacerlo,  siéntate unos minutos tranquilamente y en silencio hasta que vayas sintiendo que tu mente y tu cuerpo se van relajando. Si haces el anclaje a Tierra, que te he explicado anteriormente, el resultado puede ser espectacular.

Abrir tus Registros Akáshicos te conecta con una fuente infinita de amor y te ayuda a ver las cosas con una perspectiva mucho más elevada, eso puede ofrecerte una gran comprensión de lo que te ha sucedido, por qué ha pasado, qué aprendizaje trae y hace que te relaciones con ello desde el ‘no juicio’.

Recuerda no abrir tus Registros cuando estás muy agitado. Antes respira y espera a calmar mente y cuerpo.

 

3. Escuchar música y bailar

¡Tan sencillo y divertido como eso!  Piensa en varias canciones que te gusten y te pongan de buen humor. La música tiene el poder de cambiar nuestra energía. Puedes  crearte una lista de reproducción para casos de emergencia emocional y tenerla siempre disponible en tu móvil.

Si además eres capaz de romper la barrera y ponerte a bailar, te aseguro que tu humor cambiará radicalmente.

 

4.  Date un baño de sal y lavanda

Prepárate un baño calentito y echa dos kilos de sal gorda y cuatro gotas de aceite esencial de lavanda. Disfruta de tu spa casero al menos 20 minutos.

La sal es un gran limpiador físico y energético y la lavanda tiene efecto relajante.

 

5. Conecta con la naturaleza

Si tienes cerca un bosque, un parque o simplemente una zona arbolada, sal a pasear por ella. El contacto con la naturaleza, nos reconecta con nosotros mismos.

Lleva tu atención a tus pies caminando, siente tus pasos firmes y visualiza como la Tierra va transmutando tu energía y recargando tu cuerpo físico y energético.

También pasar un rato con tu animal: tu perro, gato, etc.  puede ser de gran ayuda, los animales tienen el poder de abrir nuestro corazón.

 

6. Esencias florales

Existen remedios florales especialmente preparados para situaciones de crisis emocional. Se llaman ‘Remedios de rescate’ y puedes encontrarlos en sistemas florales como Bach o Trembling light.

Conviene tener en casa alguno de estos sistemas de rescate en nuestro botiquín o incluso llevarlos en el bolso.

Basta con echar unas gotitas bajo la lengua  y esperar.

 

7. Medita

Estar unos minutos en silencio, sin que ningún pensamiento consuma tu energía, es oro puro, pero no siempre es fácil, sobre todo en momentos de gran intensidad emocional o mucho estrés. Para esas ocasiones te propongo este ejercicio.

Siéntate cómodamente y cierra tus ojos, inhala y exhala prestando atención al proceso. Observa tus pensamientos, cómo llegan, cómo se quedan y como se van. ¿Qué tipo de pensamiento son? Ponles una etiqueta o un nombre ‘Es un pensamiento de trabajo’, ‘Es un juicio’. ‘Es un pensamiento de pareja’, ‘Es un autosabotaje’ y entonces déjalo marchar.

Cuando los reconocemos y honramos, es más fácil dejarlos ir. Este ejercicio te entrenará para alejar los pensamientos en tu día a día, cuando la mente no te dé un respiro.

Un consejo importante: no intentes reprimir nunca un pensamiento, porque entonces se hará más grande, tendrá más fuerza y no querrá irse. Simplemente acepta que llegan y no te enganches a ellos, déjales marchar.

 

8. Respira

Realmente no necesitas nada más que esto, es muy sencillo y traes la equipación de serie. La respiración es un proceso natural al que no solemos prestar mucha atención. Llevar conciencia a ella puede ser mágico.

Cierra tus ojos, conecta con tu inhalación y con tu exhalación, siente el aire entrando por tu nariz y siente su recorrido hasta que sale nuevamente. Cada vez que expulses aire, hazlo con la intención de soltar aquello que ya no necesitas y cuando inhales pide que llegue hasta a ti aquello que deseas atraer. Por ejemplo digo mentalmente ‘Suelto estrés’ (al exhalar), digo  ‘Paz’ al inhalar.

Estos son mis trucos para cambiar mi energía cuando me siento desbordada. ¿Cuáles son los tuyos? ¿Me lo cuentas en comentarios?

¡Hasta pronto mujer mágica!

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